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  • lipsclementine

Love & anarchy - la descripción perfecta

El sexo como parche para el vacío emocional


Love & anarchy es una serie sueca que salió a principios de noviembre en Netflix. Si os digo la verdad, no me miré la sinopsis antes de empezar la serie. Simplemente el trailer comenzó de forma automática y cuando vi que había marraneo le di al play.

Después de la decepción de Valeria y de Easy (os traeré reseña de esta también en breve), no esperaba mucho de una serie con cierto contenido erótico. Pero me ha impresionado para bien. No os quiero decepcionar a vosotras, así que antes que nada aclararé que las escenas de sexo no son especialmente abundantes. Es una serie cortita con trama, así que hay tantas escenas como caben sin que sea raro. Sin embargo, durante toda la serie hay un ambiente de tensión erótica que es lo que hace que las escenas de sexo sean explosivas cuando las hay.

La serie empieza fuerte: desde casi el momento cero, te muestran la personalidad imponente pero también incontrolada de la protagonista. Esto se hace patente por su consumo compulsivo de porno, con un patrón más adictivo que placentero: lo usa como una forma de excitarse rápidamente para descargar su estrés o frustración. La verdad es que durante la serie te planteas cuál es tu propia relación con el sexo: ¿es sana, o es para tapar un vacío al que no queremos mirar de frente?


Ok, ¿pero de qué va?


Cuidado, que vienen spoilers.

El consumo compulsivo de porno parece una manifestación más de la búsqueda de la protagonista por el riesgo. Supongo que esto hace que acabe viendo porno en el trabajo y masturbándose en su oficina. El problema viene cuando el becario pasa por delante de la oficina y la ve. Como ella se ha comportado como una capulla con él durante el día, la graba, y ahí empieza todo el juego que, a pesar de su naturaleza dictatorial, les liberará a los dos.

Él le cuenta a ella que tiene su vídeo, y que debe llevarle a comer para que lo borre. A pesar de lo turbio que es este intercambio, él se comporta y borra el vídeo. Pero la emoción de saberse pillada y de tener que hacer algo que el sentido común le desaconsejaba ha arraigado en ella, y tras un rato le deja su pintalabios para que él la pueda “extorsionar” para recuperarlo. Este intercambio se vuelve más igualitario con el paso de la serie, porque los roles se intercambian y él pasa a ser la persona vulnerable. Y así sucesivamente, hasta que las cosas se empiezan a ir de las manos completamente. Mientras el resto se tambalea, ellos encuentran su equilibrio.

Pasan de caerse mal a ser amigos, pero la tensión sexual se respira desde el principio. Me parece que esa parte de la serie está muy bien llevada. Las escenas de sexo son muy sexis y, al ser ambos unos yonquis de la adrenalina, la mayoría de ellas ocurre en lugares o situaciones donde no sería aconsejable mantener relaciones. Esto se ve claramente desde el principio, cuando él le está comiendo el coño a una tía del gimnasio: no es por el placer, es por la tensión de ser pillados.

No me voy a meter en la complejidad de los personajes, en por qué se saltan las normas sociales y viven cómodos con la tensión ajena. Eso se entiende muy bien al final de la serie, y creo que también está muy bien reflejado. Los mensajes negativos, más o menos evidentes, de aquellos que nos deberían querer hacen mucho daño. Nos hacen reaccionar de una forma que no se considera normal. Ese abuso psicológico es tan sutil, que son pocos los que pueden echar la vista atrás y entender claramente lo que les impulsó a actuar fuera de la “normalidad”.


¿Cuántas alarmas feministas me saltaron durante la serie?


A pesar de que la relación entre los dos protagonistas nace de un núcleo de toxicidad, no me pareció especialmente desigual hasta el final, cuando se hace patente la juventud de él en comparación con la madurez de ella. En cualquier caso se me hizo novedoso que fuese ella la que ostentase mayor poder y no él. Es precisamente ese desbalance el que hace que no entre angustia cuando él tiene el vídeo en su poder. Si él hubiese sido el jefe y ella la subordinada, creo que me hubiesen saltado todas las alarmas. Lo cual no quiere decir que me parezca bien lo que hizo él, ni lo que hizo ella. Pero menos peligroso quizá sí.

A pesar de que recomiendo mucho la serie, sí que hubo un par de cosas que me chirriaron. La primera fue cómo demonizan a un personaje (bastante superfluo para la trama) que defiende el lenguaje inclusivo con vehemencia. “Casualmente” una mujer lesbiana. Hacen de ella un personaje muy incómodo, claramente con tintes políticos.

Además hay una escena en la que la protagonista se quita la parte baja del bañador en una piscina donde solo hay hombres y todos empiezan a jalear. Esto no es especialmente reseñable de por sí, puesto que todas sabemos que probablemente pasaría eso en la vida real, pero me pareció cansino, y bastante larga la escena para lo que aporta. Por otro lado, él sale también en pelotas en un contexto muy random. Es decir, ambos desnudos aparecen descontextualizados y no es únicamente el desnudo de mujer, típico en los medios audiovisuales, que rellena el cupo de cuerpos femeninos disponibles para la mirada masculina.


En resumen, cada vez que me saltaron las alarmas (es cansado vivir con las gafas moradas), hubo algo más que me las apagó (salvo por el tema del lenguaje inclusivo). Aunque no le recomiendo una relación como la de los protagonistas a nadie, no considero que estén romantizando el abuso ni las jerarquías, ni siquiera la toxicidad propia del amor romántico que siente él por ella. Simplemente es el retrato de dos personajes, con sus problemas, que buscan como lidiar con lo que llevan encima. Si queréis ver una serie graciosa, emocionante y con tintes sexuales, os recomiendo que la veáis. Hay mucho sobre lo que reflexionar y seguro que se me han escapado cosas aquí, así que os invito a dejar vuestras opiniones en comentarios.

P.D.: para los escritores y escritoras, hay también mucho análisis de la lucha entre las editoriales tradicionales y las nuevas tecnologías. Es un tema complicado, pero hay que empezar a abordarlo.


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